Néstor Valdivia: Para Ofelia. Poema en prosa

quiero escribirte algo que escape a los versos, que no tenga rimas, algo exento de tus caderas gloriosas, de tus tetas contundentes y alegres, de tu fuente húmeda, de tus labios secos al jadear. por ejemplo de tus palabras que se quedan en el aire congestionadas de sensaciones y sentimientos, nubes cargadas pintadas en sepia que bajan cuando el frío me desola, mariposas que devoro para la indigestión de amor y expulso en polillas nocturnas de tristezas envueltas en tabaco, trapos cortos de esquina y colorete.

tu silencio se parece a todos los silencios pero no al mío, a mi grito que no escuchas cuando me das la espalda, mujer de pasos desnudos. te extraño como un perro la comida del amo y eres la mordida del amo y el perro que no muerde.

el amor es un estrofa no definida perdida en la antología de la felicidad y los significados se nos fueron acabando debajo de las sábanas que antes ocupamos. sólo me quedan tus ojos que no dejan de mirarme cuando el techo me recrimina por tu desnuda ausencia. ojos de faros castaños, pestañas de rímel invencible, labios de tormentas y picaportes cerrados, mi historia de amor es tu rutinario desamor.

dame un poco de tu vida que te sobra, dame de tus besos que desperdicias, dame tu vientre, tus pies salados, tu fuente agridulce. lluéveme con agua de tu gruta de aliento a durazno maduro, desintegra mi pecho de arcilla, tumba con tu caudal mis temores. con tu saliva vuelve a levantar mis deseos.

tu belleza es la perfecta conjunción entre mis ojos y mis ganas. quiero dormirme acurrucado en tus brazos, amanecer entre tus piernas, despertar borracho con tu aliento a mi sexo.

soy el eterno pendiente de tu vida que no quieres, me dueles hasta lo más hondo de tu consciencia, me dueles tu silencio, me pesan tus ganas que no tienes. eres mi resaca de domingo de lunes a viernes, te he tomado en agua helada, sensación pura de alcohol a 99grados que me inyecto para pasarte del nudo de mi garganta en que te quedaste, para evitar que te me escapes por los ojos y en eructos con sabor a ti.

cuando pronuncio tu nombre me salen flores de la boca, rayos de mis ojos, si digo tu sexo, eyaculo poesía escritas en teclado de letras despintadas. gracias, sí, gracias por tus ausencias por las noches largas de insomnio, por tu sabor que dejas cada vez que quito una tanga.

uso tu recuerdo de cabecera, te escurres por los pliegues de mi memoria, sólo así logré entender que nada es para siempre ni la nada ni el para siempre menos. te extraño desde el fondo de mi alma sabiendo que el alma no tiene fondo. Un día, una semana, un mes eterno.

cada palabra tuya me despierta del sueño bucólico en el que te has convertido por pura alevosía mía. mis mil palabras ya no valen tu imagen. tienes todo el derecho de irte y yo creí tener el de seguirte. tus labios tienen gérmenes de locura de amor y me has contagiado irremediablemente.

te conozco tanto que sé muy bien cuando me engañas pero, también, que no he aprendido a interpretar tus verdades. todo es subjetivo, hasta la realidad, todo está en los ojos, en las corneas de este tu espectador.

quiébrate, mujer, hasta que los huesos de tu espalda truenen y mis dedos traten de perforar tu piel para llegar a tus costillas, barrotes en la que tu corazón vive encarcelado , pulmones que no respiran, aire seco, tierra ácida, epidermis de canela.

anoche me he levantado con pocos ánimos de despertarme, te hiciste huésped de mis sueños, húmedos y secos, desde que bebí de tus ojos de luna en cuartos menguantes, mi sangre corre en contracorriente, mi palpitar es errático. desde que me dejaste la vida tiene un solo sentido, va en una sola vía, túnel de luz sin final. la caída libre me trajo esposado a tu recuerdo del cual pendo en paracaídas de cuerdas de títere, si los sueños suenan es porque tus palabras traen, me sumerjo en tu querer como cucharilla en el negro café, sorbo amargo, aliento seco, brisa de valle, catarata de nada, nada.

lima

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.